viernes, 4 de octubre de 2013

EL CUERVO Y EL ZORRO

http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRxD_DqMQ2leg-9FysqOreyv3KsoUFm3geWiHnFXpiNf3msfYToEL CUERVO Y EL ZORRO
Con sus negros y legañosos ojos, el cuervo observaba al zorro que se hallada en el suelo, allá abajo. Lo miro saltar una y otra vez al árbol en que el estaba posado, chillando desaforadamente. Los demás cuervos graznaban alarmados, desde las ramas altas, hasta que aquel clamoreo lleno los aires. Pero el cuervo negro callada, porque sujetaba con fuerza en su pico un gran trozo de queso amarillo.
Cuando el astuto zorro comprendió, por fin, que no podría alcanzar el queso del cuervo, trato de obtenerlo de algún otro modo.
-¡Mi querido, mi queridísimo cuervo! –le dijo suavemente-¡Oh beldad del bosque! ¡Tu fuerza es mayor que la del águila de ancha alas, tu vuelo tiene más gracias que el de la golondrina, tu reluciente plumaje negro brilla más que el del pavo real! ¡Lástima que, aunque tiene todos esos dones, la naturaleza se haya negado a darte una voz!
Los negros ojos del cuervo habían centelleado de alegría ante la adulación del zorro, pero sus últimas palabras lo irritaron. ¿Qué quería ante la adulación del zorro, pero sus últimas palabras la irritaron. ¿Qué quería decir al afirmar que no tenía voz?
-Quizás esto último sea falso –dijo el zorro en tono amistoso –Puede ser que el envidioso ruiseñor haya difundido esa mentira para desterrar del bosque la única voz que puede superar a la suya en belleza. Ojala quisiera cantar, aunque solo fuese unas pocas notas, hermoso cuervo, que me permitieran oír música de3 tu canción.
E hizo chasquear sus labios, como un anticipo del deleite que iba a sentir.
La exhortación del taimado zorro resulto demasiado fuerte para la vanidad del cuervo.
Grazno sonoramente, el trozo de queso se le cayó del pico, y el zorro lo atrapo y se fue con él.
Y grazno, disgustado, levantando el vuelo.


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